jueves 29 de julio de 2010

¡Como alma que lleva el diablo!

Warein.holgado. Running. En Flickr, con licencia CC.
Running Free. Iron Maiden (Spotify)

Pues nada, ¡ya está!, a partir de hoy puedo decir oficialmente que corro. Escribo estas líneas tras la tercera sesión de entrenamientos... agotaíta perdía... pero contenta, que esto te deja como nueva, oyesh...

A. me enredó vilmente hace dos semanas, que si empezamos juntas, que si vendrá C., que es casi profesional, y nos entrenará al principio, que si esto, que si aquello… total que, más por pasar el rato con ellas que por otra cosa, me acerqué el primer día a curiosear. Debo confesar que lo primero que nos dijo C. fue “esto engancha”… y no mentía, no…

Hace bastante tiempo que hago, como ejercicio de mantenimiento (que no de mejora :-D), entre media y una hora diaria de bicicleta estática… y nada que ver, muchísimo más duro correr 15 minutos que darle a los pedales 60… ¡no hay color! De momento ya he aprendido dos cosas: 1. Tengo una forma física de pena y 2. La ropa deportiva la diseñan para que cuando te la pongas pienses que tienes que hacer algo por tu cuerpo serrano urgentemente... ¡que te miras y ves hasta el contorno de la tapa de patatas bravas que te tomaste el domingo en el aperitivo!

Nuestro objetivo es participar en la carrera de la mujer, que se realizará en octubre en Barcelona (si finalmente lo hacemos, prometo fotografía, para que os riáis un rato, así "de gratis", sin ir al cine ni nada). De momento, la Sra. Cataspanglish y J. ya me han dicho que se apuntan a lo de la carrera, "quants més serem, més riurem" (cuántos más seamos, más reiremos) que decimos por aquí ;-)

Ayer me compré los útiles de correr: zapatillas, camiseta, pantalón, trastillo hiper-mega-pijo de medir de todo, para descargarlo luego en el Mac... lo sé, a veces me olvido de lo de la beca y me gasto los cuartos en tonterías... pero ¡es tan mono! (¡y del mismo tono que las zapatillas!, detalle este fundamental para correr más deprisa, oigan XD XD).

Cómo podéis ver el espíritu está presto (y la VISA derretida)… veremos ahora qué tal débil es la carne ;-)

Continuará...

lunes 26 de julio de 2010

Peter Pan, J.M Barrie (texto completo)


Por si, aquellos que todavía no lo habéis leído, os animáis a hacerlo, os dejo aquí el texto completo de Peter Pan. Lo podéis descargar en vuestro ordenador, enviarlo por mail... o leerlo desde esta pantalla.

Peter Pan

domingo 25 de julio de 2010

Hilos invisibles

GlamourJunkie. Peter Pan en Kensington Gardens. En Flickr con licencia CC
"I won't grow up" (Spotify)


Para los padres que se preocupan por las lecturas de sus hijos.
Y para los niños que no saben que lo son.
 Todavía hay tiempo... ¡siempre lo hay!
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"- No puedo ir -dijo en tono de excusa-. Se me ha olvidado cómo volar.
- No tardo nada en volver a enseñarte.
- Oh, Peter, no malgastes el polvillo de las hadas en mí. Se había levantado y por fin lo asaltó un temor.
- ¿Qué pasa? -exclamó, encogiéndose.
- Voy a encender la luz -dijo ella-, y entonces lo verás.
Casi por única vez en su vida, que yo sepa, Peter se sintió asustado.
- No enciendas la luz -gritó.
Ella revolvió con las manos el pelo de aquel niño trágico. Ya no era una niña desolada por él: era una mujer adulta que sonreía por todo ello, pero con una sonrisa llorosa."
J.M. Barrie. Peter Pan.
Fragmento


A veces preguntan mi opinión sobre cómo animar a los niños a leer y siempre contesto que es fundamental revisar la lista de libros obligatorios de la escuela. Es difícil convencerles de que la lectura puede ser ese rincón en el que refugiarse, cuando el mundo te pesa demasiado, si lo único que les hacen leer en el colegio son libros mediocres, que (afortunadamente) muchas veces, ni entienden... o grandes obras de la literatura (léase El Quijote o el Tirant) que creo deben abordarse con un bagaje lector a las espaldas que nos permita comprender su valor y disfrutarlas, pero nunca como lecturas de iniciación y jamás como lecturas obligatorias (ningún libro debería serlo; las historias se recomiendan, se regalan, se comparten; nadie puede obligarte a disfrutar de algo, los placeres no se imponen... ¿a quién se le ocurrió tamaño disparate?). 

Una de las lecturas que puede acercar a un niño a la literatura es Peter Pan, de J.M. Barrie. Para mí el auténtico estandarte de la literatura infantil: fantasía, aventuras, ternura, ilusión, sueños, piratas, hadas... y muchas lecturas diferentes (¡ay, esa madre con su "dulce boca burlona" donde "guardaba un beso que Wendy nunca pudo conseguir, aunque allí estaba, bien visible en la comisura derecha"!).

Hay libros que parecen hilos invisibles que me mantienen unida a momentos secretos y preciosos de mi vida. Este es uno de ellos. Yo tampoco quería crecer y una parte de mí lo ha conseguido, quedándose con Peter para siempre. Por eso todavía tengo algo de Campanilla... aunque sea (como todas, no he podido evitarlo) más Wendy que otra cosa.

Sé lo que pensaréis algunos: Peter Pan no existe, es sólo el nombre de un síndrome que se atribuye despectivamente a las personas que no quieren ser adultas (¡qué miedo les damos a la "gente de bien"!... ¡cómo se defienden de nuestra mala influencia!). Estaría dispuesta a aceptarlo, pero lo cierto es que las calles están llenas de Wendys, Janes, Margarets y Niños Extraviados... y si ellos son reales, ¿por qué Peter no?.

Crecer, al menos a mí, no me daba miedo... me daba pena. ¡Tantas preocupaciones, tantos nervios, tanto perder el tiempo persiguiendo cosas absurdas!. Lo sabía, miraba a mi alrededor y lo sabía... ¡ser adulto era eso!, justo lo que yo no quería. Porque yo deseaba otro futuro, uno en el que estuviese permitido "morirse de la risa" por tonterías, tener sueños locos, saltar hasta desfallecer, desahogarse con una buena rabieta, dejarse consolar con besos y abrazos tiernos (aunque seamos nosotros los que hayamos roto el jarrón y el "abrazador" lo sepa). No siempre. No únicamente. Pero, a veces, son esas las cosas que me rescatan del desastre y me devuelven a la vida. 

¡Adoro este libro! y creo que ningún niño debería abandonar ese refugio cálido que es la infancia, sin leerlo antes... mejor todavía: sin que se lo lea alguien que le quiera mucho, pero mucho, mucho; cómo sólo se puede querer a un niño. Eso les servirá, al menos, para que estén alerta y mantengan algún reducto de su espíritu a resguardo de la implacable madurez.

Y es que no me imagino lo que debe ser convertirse en adulto sin haber estado, una primavera al menos, en tu propio País de Nunca Jamás.

¡Feliz domingo!

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Por cierto, que si hay por aquí alguien que no lo haya leído todavía, le recomiendo que lo haga, para alimentar y/o despertar al niño que todos llevamos en nuestro interior... todos... también aquellos que no lo saben... ¡sobre todo, aquellos que no lo saben!

jueves 22 de julio de 2010

Qué, cuándo, por qué, cómo...?

Samyra Serin. What's your favorite color?. En Flickr con licencia CC.
Don't know why. Norah Jones (Spotify)

Un gorrión espabilado me picoteó este fin de semana las neuronas… activándolas (abizcochadas las tenía con este calor) y plantando la semilla de una idea que pensé olvidaría, pero que está germinando poco a poco, por su cuenta y riesgo.

El asunto no es otro que la realización de un esquema de entrevista (a mí misma, que no se espante nadie, no os pienso perseguir cual intrépida reportera… al menos, no de momento) que estoy elaborando con tiempo y que tal vez nunca vea la luz.

Y, de repente, he pensado que, si alguno de vosotros tuviera o tuviese algún interés en saber algo más sobre cualquier asunto referente a mi persona, me lo preguntéis… no hay prisa… ni siquiera os prometo que al final esto dé algún fruto, pero las plantas que crecen salvajes (está demostrado científicamente, no lo digo yo), si bien es cierto que suelen ser las menos agraciadas, también lo es que son las más resistentes, así es que, tal vez tras las lluvias del otoño o los hielos invernales, acabe surgiendo una flor… puede que esmirriadilla y de colores poco luminosos, a lo mejor ni huele ni nada, pero una flor al fin y al cabo.

O no, a lo mejor esto queda en agua de borrajas. Pero, en todo caso, recabaré vuestras preguntas y las de amigos presenciales… para enterarme (yo, que soy curiosa, pero no preguntona… que no, no es lo mismo) de lo que le interesa saber a la gente sobre otra gente… aunque, como es mi caso, el entrevistado no haya sido (ni vaya camino de ser) portada del New York Times.

Las “normas” son:
  • Que hagáis UNA única pregunta por persona, por aquello de que, cuando se tiene sólo una oportunidad, se ve uno obligado a seleccionar lo que realmente le interesa. Eso sí, no hace falta que sea tipo test ;-).
  • Que la enviéis al mail de contacto (elclubdelosdomingos@gmail.com), y así, de paso, lo estrenamos… porque también deseo saber si vuestros intereses coinciden.
  • Por mi parte, quedo desde ahora obligada a contestarlas TODAS en privado. Prometo no mentir ni contestar con monosílabos... soy buena fintando ;-)
  • Si finalmente publico algo, respetaré vuestro anonimato.

Bueno, pues ya está, ¡este será nuestro proyecto común para el verano!

¡Hasta el domingo! (que estoy releyendo un libro que os va a gustar)

martes 20 de julio de 2010

Recordar con las manos

Marino Azuara. La caricia dorada. En Flickr con licencia CC.
La javanaise (Spotify)

Estos días no puedo ni pensar. Hasta eso cuesta, arrastrando el calor junto con una. Entonces, cuando mi cuerpo se resiste a hacer cualquier cosa y puedo incluso sentir la densidad de la piel que me envuelve, me gusta tenderme en el césped, tranquila tras refrescarme con un baño largo, y jugar a imaginarme cosas.

Dicen que el calor aturde, y debe ser cierto, porque yo ando aturdida estos días, pero también más tranquila en la desesperanza recobrada, ahora que, por fin, (lo sé, lo sé, me despierto tarde) mi cuerpo ha entendido que se acabó la primavera.

Pienso ahora más despacio, sin tanto desasosiego y sintiéndolo menos todo... o será el sudor que hace que también la vida resbale, sin calar hondo.

Y, tendida observando las nubes, mi mente rememora instantes que me hacen sonreír, junto con otros que no han podido ser... o tal vez sí, tal vez ocurrieron, pero tan, tan, tan rápido, que no los puedo recordar con las manos... que es con lo que se recuerdan los momentos más felices.

¡Maldita primavera!... con lo que prometía... ¡habrá que esperar a reverdecer en otoño! ;-)

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Ayer vi la película sobre Serge Gainsbourg y el sol me ha sorprendido escuchando sus canciones, inmersa en añoranzas, ilusiones, recuerdos y sueños...  
Hoy la música ha ganado la batalla. Hoy manda Lucien.
Y es que, por él, hubo una tarde, hace ya demasiado,
en la que deseé ser Juliette Greco.

domingo 18 de julio de 2010

En ausencia de temor

Karen E. James. hms Beagle by Ronald Dean. Flickr, licencia CC.
Mientras escriboescucho (Spotify)


"Uno de los rasgos más fascinantes de Charles Darwin es que, en realidad, parece haber sido uno de esos hombres cuyo porvenir se decide de forma bastante inesperada y fortuita, por un simple golpe de suerte"
A. Moorhead. DARWIN. La expedición en el Beagle (1831-1836). Ediciones del Serbal, 1980
Primer párrafo del libro


Esta semana he viajado por fin con Darwin. Podría decirse que me embarqué el martes (¡ahí estoy yo, rompiendo mitos!). Lo de crear un ambiente propicio pasó a segundo término… el calor lo domina todo estos días, así es que el atrezzo se limitó a tónica casi helada con rodajita de limón y ruido ambiental diverso procedente del exterior (en el interior de la casa, silencio, que no tranquilidad, que diría el poeta :D). Eso sí, retomé mi vieja costumbre de leer sentada en el suelo, más fresco y menos propenso a dar cabezadas, pero sobre todo, más terrenal (que os parecerá una tontería, pero yo me sumerjo demasiado en cosas del espíritu y la paz la encuentro siempre retomando el contacto con mi cuerpo… vivir, sentir, en esas estoy, aunque no venga a cuento decirlo ahora).

El caso es que viajé con un Darwin joven y lo acompañé en el descubrimiento de sí mismo. Él no sabía, cuando subió la escalerilla, que aquel barco lo dejaría (5 años más tarde) en la "otra orilla", esa en la que residen la lucidez, el pasotismo social, la confianza en el propio criterio y la tozudez en su defensa… y también, me temo, en la que habita ese "saberse solo" que representa el que la gente te tenga por un sabio un poco loco, que tolera o admira, pero que contempla siempre desde la distancia.

He estado junto al Charles Darwin del Beagle, el barco en el que se gestaron los principios de El Origen de las Especies (que cambió las ideas en las que se fundamentaba nuestra existencia hasta entonces), he conocido a Robert FitzRoy, he sido feliz contemplando (con ellos) la naturaleza en estado puro, sin más… y he dudado sobre si toda esa civilización que hemos ido añadiendo a nuestras vidas, no las estará enturbiando más que enriqueciendo. La naturaleza no es sabia per se, pero la bondad humana se diluye, a veces, bajo tantas capas de artificio. 

Reconocerme (aunque sea de lejos) en "el" investigador por excelencia, me ha hecho sentir cierto cosquilleo, lo reconozco. El Beagle partió con dos personas predispuestas a demostrar los fundamentos de la existencia divina. Una de ellas volvió igual que se marchó, pero la otra osó pensar sin prejuicios, encadenar deducciones lógicas... y regresó con unas ideas radicalmente opuestas a aquellas con las que creía que volvería. Dejó el miedo a un lado. Ese ha sido el mejor descubrimiento de esta lectura: el Darwin familiar, risueño, el que iba para clérigo, no permitió que el miedo constriñera su intelecto y abrió su mente a los fundamentos de lo que sería la teoría de las especies. No fue valentía, fue una voluntad férrea de dejar que el conocimiento se desarrollase en ausencia de temor. Me ha cautivado esa actitud.

Ya veis, yo creía que no me gustaban los libros de viajes, pero resulta que no, que lo que no me gustan son los libros aburridos y, muchas veces, mentirosos, repetitivos, superficiales, mal escritos... el tema es lo de menos. Y es que Moorehead recrea situaciones y personas basándose en hechos y no en suposiciones, no juzga, explica y deja que sea el lector el que se implique, asumiendo su madurez y autoridad para armar opiniones propias. A eso yo le llamo "respeto"... y lo agradezco muchísimo.

Pero "DARWIN. La expedición en el Beagle (1831-1836)" (por cierto, magnífica edición, cuajada de fotografías y dibujos preciosos, que no sé si se puede adquirir todavía, me regalaron un libro usado... aprovecho para decir aquí que los libros "vividos" son los que más me gustan, sé lo que cuesta desprenderse de ellos. Gracias.), es también una pequeña biografía, apenas el esbozo de una vida, contada con sensibilidad y desde la admiración. Yo creía, también, que no me gustaban las biografías... otro prejuicio echado por tierra. Mejor.

Magnífico libro… y adecuado además para unas vacaciones, sobre todo si no son especialmente exóticas. Me estoy imaginando yo lo que será leerlo con el canto de los pájaros como sonido de fondo, en cualquiera de esos pueblos perdidos, donde A.D.G.(*) nunca pasa nada…. hummm… ¡perfecto!

Feliz domingo.

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(*) Esto es un guiño a T. con quien hace poco, comentando lo que ahora se critica el lenguaje que los jóvenes emplean en las redes sociales (ya menos en los sms, que al parecer han pasado a mejor vida), recordábamos las abreviaturas que utilizaban nuestros abuelos cuando escribían cartas desde el pueblo. A.D.G. era "a Dios gracias" y, entonces, todo el mundo lo sabía. Servidora, como siempre se ha leído hasta el prospecto de los medicamentos, también leía esas cartas que no me estaban dirigidas, pero que mis padres me prestaban. Un día tengo que hablar aquí del gran misterio de esta pasión mía por la lectura, porque en mi casa no teníamos biblioteca. Yo, sin embargo, tengo censados más de 1.500 libros en la mía y no he sabido inocular este virus... pero el mito ese de que los hijos hacen lo que ven hacer, lo desmontamos otro día si os parece.

martes 13 de julio de 2010

Preparando mi viaje con Charles

The flying trilobite. Darwin took steps. En Flickr con licencia CC.

Aunque parezca mentira, no había leído el libro de Moorehead sobre la expedición del Beagle, en la que Darwin (ese hombre que todavía hoy produce urticaria en algunos sectores... llámalos sectores, llámalos grupúsculos-meapilistas...) participó como naturalista y que cambió su vida (y la nuestra, de paso) para siempre.

Me han regalado el libro y espero empezar hoy este viaje, en compañía de un Darwin de 22 años, con esa mente abierta y lúcida que le permitió deducir lo que nadie se atrevió a sospechar... y que a mí me tuvo de psiquiatra unos años (ahora lo estoy superando... espero no recaer :-D), enamorada perdida de tal calidad (o tal vez cantidad) neuronal.

Ya estoy planificando el ambiente que requiere esta lectura... caída del sol (no parece lectura de madrugada...), bebida (¿refrescante, alcohólica, zumo...?), silencio (pena no saber suficiente para maridar la música clásica y la lectura, el silencio se me empieza a quedar pequeño...), lugar (¿aire libre, sillón de lectura, suelo...? ¡me encanta leer sentada en el suelo!) ... En fin, que hoy ando con la maquinaria lectora en marcha, como ruido de fondo, mientras me ocupo de los trabajos que me alimentan (y me nutren, porque me gustan).

Con un poco de suerte, este domingo hablaremos de Darwin. 

Lo siento, pero es un libro tan bonito y admiro tanto a Charles D., que os lo tenía que contar... ahora solo falta que me guste mucho, pero mucho, mucho :-).

domingo 11 de julio de 2010

"Cosas veredes, amigo Sancho" (*)

clotho98, Modess. En Flickr con licencia CC

"La libertad no es una filosofía y ni tan sólo es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: SI o NO. En su brevedad instantánea, como la luz de un relámpago, se dibuja el signo contradictorio de la naturaleza humana"

Octavio Paz. La otra voz

Y esta semana, libremente, digo:

. A la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (malintencionadamente llamada Ley del Aborto). Tengo un hijo y lo adoro, pero soy muy mía y hace ya tiempo que, para evitar tentaciones rollo "me-enamoro-y-monto-un-nido-en-un-pim-pam" (que las mujeres somos asín) tomé cartas en el asunto y solucioné el tema de forma expedita (que yo soy, también, asín), pero me parece que tener un hijo con 16 años es una barbaridad y tener una madre de 16 años una faena, dicho sea de paso y sin ánimo de ofender. Y para los que queráis esgrimir razones éticas en un intento de convencerme, os digo desde ya que, todos mis respetos, pero no. Conozco madres excelentes que optaron por no serlo cuando todavía eran niñas, o bien no quisieron forzar una pareja donde no la había, y las entiendo y apoyo. Sería hipócrita negarle ese derecho a otras, solo porque no sean amigas mías.

NO. A la politización de la justicia y a la sacralización de las reglas de juego. Si no es constitucional una ley que aprobó el Parlament de Catalunya, refrendó el Parlamento español y fue apoyada por los ciudadanos de Catalunya en votación... ¡pues que modifiquen la Constitución!. Las normas políticas y/o sociales no hay que tomarlas como leyes de la naturaleza, se pueden cambiar, ¡sólo faltaría!. A mí todo esto me recuerda a esa gente (que conozco algunos), que se castiga a sí misma por hacer algo que sólo ella se prohibió. Y eso no tiene nada que ver con ser o no independentista, que no lo soy, aunque reconozco que me gustaría vivir en una España republicana y federal. Lo digo más desde mi rechazo a las posiciones enrocadas, que además son antinaturales, porque la vida es, en esencia, cambio. 

NO. A lo del “fúmbol”. Me gusta ver a la gente desinhibirse, pintarse la cara de colores y tocar la trompetilla esa sudafricana, ¡y además me parece sanísimo!. Yo, particularmente, no necesito estímulos para desmelenarme (que me preocupa a veces, no creáis…), pero entiendo que haya personas que requieran tener una excusa socialmente aceptada. Lo que no me gusta es el entusiasmo gregario al que se nos aboca y ese "apártate, que estorbas" que representa para los que no piensan igual. Tampoco que, por dar patadas, se den primas con las que yo montaría tantas comunidades virtuales que petaría Internet... mientras que servidora no sabe todavía si el año próximo va a verse enganchando etiquetas para ganarse los garbanzos... doctorada en Salud, eso sí. Vale, es envidia. O no, igual es que recuerdo a la mujer de Valencia y no consigo entender el reparto de recursos (la selección la pagamos todos, ¿verdad?). Yo preferiría que mis impuestos sirviesen para que gente como ella no pasara hambre, pero van a servir para que unos chicos (muy majos, no lo pongo en duda) se cambien el Porsche... y a todo el mundo le parece bien, ¡cosas veredes, amigo Sancho!

No os vayáis a pensar ahora que estoy en plena campaña de “amigos, los justos”, pero ando en la fase de análisis de la identidad digital y una de las conclusiones a las que he llegado es que en Internet, de una pequeña porción (a veces menos de 140 letras) extraemos conclusiones como si hablásemos de un todo. Y no, eso no es todo, que al otro lado hay una persona con sus ilusiones, sus miedos, sus vísceras y todas esas cositas que nos hacen únicos.

La identidad digital es, eso sí, un complemento magnífico y un extraordinario punto de partida para que, en ocasiones (muchas en mi caso, afortunadamente), se creen afinidades “a primera tecla”, totalmente extrapolables a la vida presencial; pero como no con todos vosotros he tenido la oportunidad de compartir café, y estoy, como ya he dicho, en fase de “destripe profesional” de este tipo de relaciones, me ha parecido honesto que, si venís aquí religiosamente cada domingo (es una frase hecha, que no cunda el pánico), me conozcáis un poco más (aunque igual dejo de exhibirme tanto prontito, que últimamente os estoy dando demasiadas pistas y tampoco es eso :-D).

Yo soy una mujer adulta, muy seria y muy sensata, cierto, cierto... pero también una loca que se pierde por bailar un bolerazo en plena calle (lo he hecho, conste, no hablo por hablar) al ritmo de un músico huérfano de discográfica, que me dan penica cuando los veo ahí solos, tocando sin que nadie les haga caso. Vamos, que tengo doble personalidad... como todo el mundo.

Corrientita oigan, y encantada de verles a ustedes por aquí, sobre eso, ninguna duda :-D.

¡Besos y feliz domingo!

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(*) Aviso para navegantes: la frase NO es de Cervantes, probablemente deriva de otra similar y mucho más antigua: "cosas teneres, Cid, que faran fablar las piedras" que se dice en "El Cantar de Mío Cid". Pero a mí, como al que decidió añadirle maliciosamente lo de "amigo Sancho", me gusta imaginarme a Don Quijote diciéndola... mucho más que a Alfonso VI, ¡ande va a parar!