
A pesar de ser consciente de que este blog lo leen mayoritariamente hombres (master… informática… lo pilláis ¿verdad?) y aún a sabiendas de que debo ganarme los favores de mi público (los votos y todo eso), no puedo hacer otra cosa que comentar aquí alguna de vuestras “peculiaridades”.
Yo vivo rodeada de hombres: en casa, en el trabajo, en la universidad… y, sinceramente, sois un poquito cargantes con eso de saberlo hacer todo mejor que nosotras. Especialmente en el terreno “manitas”, yo no sé quien se inventó eso de que dentro de todo hombre hay un “hábil instalador de lo que sea”, pero desde luego no estaba en su mejor día cuando lo propuso.
Ayer encendimos por fin las luces de Navidad en el despacho… bueno, sin exagerar, le pusimos una ristra de lucecitas azules a un abeto. Hacerlo, lo hicimos dos mujeres… pero mandar, ¡ay mandar!, nosotras dos en el balcón (que menos mal que no hacía frío) subidas en una escalera e intentando que aquello quedara más o menos bien y siete tíos dentro (insisto, que menos mal que no hacía frío) dándonos indicaciones, que si no lo carguéis tanto arriba que después no habrá suficientes abajo, que si así no que romperás la rama, que si (cogeos a la silla)¿que hacen dos mujeres haciendo de electricista?… (pues lo que no haces tú, chaval, ahí mirando en vez de subirte a la escalera, ¿qué tienes? ¿vértigo?).
En fin, que el árbol tiene luces… pero alguno estuvo a puntito de que le amoratáramos un foco.
Lo peor es que ahora, cuando pasan por delante dicen: Nos ha quedado bien ¿verdad?... ¡hombres!
Nota: vale, hoy tampoco es domingo, pero necesitaba contarlo, ¿algo que objetar, muchachos?
9 comentarios:
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