domingo 29 de noviembre de 2009

SEMANA CINEMATOGRÁFICA

Esta ha sido una semana ajetreada, en el terreno laboral (he hilvanado los tres proyectos que tenía en la cabeza, ahora quedan lo más laborioso y lo más difícil, en este orden, elaborar y finalizar) y también en el personal.

He vivido, sin preverlo aunque no a mi pesar, una semana altamente cinematográfica. El lunes “La partida”, nada que decir, excepto que me libraré mucho de recomendárosla, porque el argumento es (al menos para una mujer de la edad aproximada de la de la protagonista), si no imposible, sí improbable y ni siquiera tiene imágenes bellas ni diálogos interesantes.

El martes la cosa cambió, fui con M. a ver la última de Woody Allen, “Whatever Works” y nos reímos a carcajadas (algo destacable, porque a esas horas y ese día, éramos 4 personas; 4, ni una más, en la sala).  La película va del acercamiento a la vida real de esa gente que vive según el “libro de instrucciones”, o al menos eso me pareció a mí, que últimamente ando algo susceptible con eso de “hacer lo que se supone que se debe hacer en cada momento”.

Pero el miércoles fue el día triunfal, por lo que a cine se refiere. Acompañé a T.  a unas gestiones y después nos fuimos a comer a una cafetería Lavazza que acaban de abrir en FNAC, donde, además de múltiples bebidas a base de café, una camarera educada y simpática, nos sirvió unas patatas con boletus antológicas. Es la segunda vez que vamos y siempre se repite lo mismo: buena comida, buen final cafetero (esta vez fue un delicioso Nocciollatto) y la camarera simpática que nos atiende (a todo el mundo, supongo) como si nos conociera de siempre, convirtiendo una cafetería moderna, situada en un espacio abierto bajo una escalera, en un lugar acogedor. Está claro que lo que importa son las personas.

Bueno, pues de ahí nos fuimos directamente al cine, sin periódico donde mirar la cartelera… y el destino nos pudo. Resulta que compramos entradas para ver “2012” no muy convencidas, pero pensando que no teníamos el cuerpo para cosas complicadas después del trajín de la mañana, y nos dirigimos a la sala 9 del multicine (nada habitual en nosotras, que preferimos la calidez austera del Renoir)… íbamos charlando y riéndonos por un asunto del que tal vez algún día explique algo aquí… y sin darnos cuenta nos metimos en la sala equivocada, la 8. Cual no sería nuestra sorpresa (al salir descubrimos que el “baile de números” no había sido de la taquillera, sino nuestro), cuando la película que se proyecta es “La celda 211” (que habíamos descartado, por aquello de que queríamos algo ligerito).

La película no es dura, es durísima… pero tampoco es buena, ¡es buenísima!. Luis Tosar se ha convertido en un actor magnífico (Goya para él, ya). Al día siguiente todavía estaba impresionada y dándole vueltas al tema.

Y supongo que todavía lo estoy, porque han pasado más cosas, pero al final lo que ha quedado es eso, la espléndida interpretación de Tosar y una película que probablemente nunca hubiese ido a ver, y que la suerte de un error me obligó a disfrutar.

Pues eso, que os arméis de valor y vayáis a ver la peli, ¡que vale la pena!


domingo 22 de noviembre de 2009

VERGONZANTES MADRUGADAS


"Kohi sunrise", Chris Gin (Flickr)




Hoy, a pesar del día de la semana, o tal vez por eso mismo (un lujo eso de vivir sin saber si es laborable o festivo), he madrugado. Me ha despertado una idea que venía insinuándoseme desde hacía ya demasiado y he sentido la urgente necesidad de ponerla por escrito y mandarla para revisión. Cosas del trabajo.

Antes me he parado a tomar un café, justo en el sofá que tengo instalado delante del televisor, y las manos se me han ido inconscientemente hacia el mando a distancia de la mesita y le he dado al botoncito verde que pone la “caja mágica” en marcha.

Casi a la vez, he pensado que, ya que estaba, podía buscar alguna de esas repeticiones de los noticiarios de la noche que, al menos antes, daban de madrugada... y me he llevado una sorpresa increíble. En Antena 3 y La sexta aparecían sendos jovencitos preguntando cosas absurdas a la gente e incitándoles a llamar, con el aliciente de ganar dinero aparentemente fácil, en Cuatro una joven que parecía pertenecer (y quizá pertenece, ¿por qué no?) a lo que antes se daba en llamar “buena familia” anunciaba consoladores de colorines y, aquí mi sorpresa, en Telecinco emitían un fantástico programa de música clásica que no me ha quedado claro si se llamaba “Fusión sonora” o “Nocturnos”... y que he buscado en la parrilla de la cadena, sin éxito, de lo que deduzco que les debe dar vergüenza tenerlo en su programación.

Dice la leyenda que lo que pasa de noche no cuenta, que la nocturnidad es un atenuante de las locuras y que en realidad lo importante ocurre siempre a la luz del día. Tal vez sea por eso que Telecinco esconde el “vergonzante” programa cultural en su parrilla de madrugada... hete aquí que, con tantos motivos para el sonrojo, el pudor les aparece cuando menos debe. ¡Ver para creer!

Y después de estos minutos de reflexión, servidora os deja por hoy, no está el día para más trabajo, toca familia y un poco de relajación; y es que, aunque sea un lujo no saberlo, ocurre a menudo que me sobrevengan crisis de humildad, y en mi afán de ser como el resto de los mortales, me aferre a la idea de que el domingo es un día festivo y ¡vive Dios!, no está hecho para trabajar ;-)

¡Hasta la vista, socios!

martes 17 de noviembre de 2009

EL SECRETO DE SUS OJOS...


"El sueño de Jacob", José de Ribera ("El españoleto", 1639)




... o una película que pudo ser perfecta... pero no. Ese podría ser el resumen de la experiencia. Después de ver la película me ha quedado la sensación de que he dejado de leer un buen libro (y he perdido la oportunidad de disfrutarlo, porque ahora ya sé el argumento) y me han privado de ver una magnífica película, porque con los mimbres que tenían el resultado podría haber sido otro bien distinto.

Unas actuaciones sublimes, un buen guión, perdidos en un ritmo lento y demasiado pesado... eso es lo que me pareció la película. Pero yo debo tener preferencias extrañas en lo que a cine se refiere, porque la gente habla maravillas de “El secreto de sus ojos” y yo sólo veo eso, que me han privado del placer de una novela de misterio, que todo apunta a que vale la pena.

Para más inri, emitieron un adelanto de lo que será “La elegancia del erizo” y me da mucha pena que alguien se quede sin leer la novela, a cambio de ver una película que aparenta ser, cómo mucho, normalita.

Hoy he comido con P. (estupenda cuenta-cuentos y actriz) y hemos llegado a la conclusión de que el cine necesita evidenciar lo que la literatura se puede permitir únicamente sugerir, y eso hace que sea tan difícil mantener los niveles de sensibilidad cuando un producto literario se pasa a la gran pantalla. Son lenguajes diferentes y tal vez las grandes novelas deberían dejarse cómo están y no enredarlas en películas que acaban, casi siempre, siendo mediocres.

El caso es que ayer fui al cine y hoy he comido con P., pero ahora ando recluida, hasta el jueves que bajaré a Lleida a participar en unas jornadas e intentar ganar adeptos para la causa de las comunidades virtuales.

J. está de viaje y estoy con el otro J., mi hijo, cada uno pegado a su ordenador, los dos aprendiendo. Luego cocinaré algo que, a poder ser, incite a la charla distendida y daré por finalizado el día continuando la lectura de “El otro nombre de Laura”, que está empezando a ponerse interesante. Por cierto, ayer, antes de entrar al cine nos pasamos por FNAC y no me pude resistir a la compra de “Petirrojo” de Jo Nesbo, con lo cual he engrosado mi lista de libros pendientes con otro relato de misterio... y es que se acerca el frío... o al menos eso dicen! (hoy, en Barcelona, 23º).

domingo 15 de noviembre de 2009

LA BLOGERA QUE SUEÑA


"El sueño del rey Arturo en Avalón", Edward Coley Burne-Jones (1881-1898).


Tras una semana eminentemente culinaria, llega el domingo y no tengo la menor intención de cocinar. Así que posiblemente trabaje un rato y dedique el resto del tiempo a soñar.

Últimamente disfruto del placer de dormir, como nunca antes, será porque al trabajar en casa tomo más café (lo siento, pero a mí me ayuda a dormir, la tensión baja produce insomnio y yo acostumbro a tenerla por los suelos, así que la aumento a base de café... eso es medicina basada en la evidencia y lo demás son tonterías) o porque mis despertares se adaptan a mis ritmos, lejos del odiado despertador, pero hay días que incluso me apetece una pequeña siesta... y me la regalo, ¡porque yo lo valgo!

El caso es que duermo más y sueño mucho, o lo recuerdo, que, como decía el poeta, no es lo mismo, pero es igual.

El otro día, tomándonos el café en el Forn Mistral, T. y yo estuvimos recapacitando sobre porqué nos gustaban tanto el cine y la lectura y llegamos a la conclusión de que era porque nos permitía vivir más vidas que las nuestras, que, creedme, visto lo visto, no están mal, pero si bien es cierto que sólo se vive una vez, también lo es que en la variedad está el gusto.

Por eso antes me resistía tanto a mezclar mi vida laboral con la privada y aprovechaba esa hora larga que tardaba en desplazarme de casa al trabajo y viceversa, para desconectar completamente los dos “modos” (sobre todo por lo que hace a “viceversa”). También así me parecía que vivía más.

Ahora sueño y una de las ventajas que tiene eso, es que en sueños todo es posible: que pasen cosas que nunca pasarán (y que no nos dé miedo especular con ello) y que no hayan pasado otras que sí, desgraciadamente (o no, nunca lo sabremos) pasaron.

Y es que yo, desde pequeñita, siempre he sabido cuando estaba soñando. Daba igual que fuera dormida o despierta, nunca le he puesto límites a la imaginación, porque he sido consciente de que aquello no era real.

El siguiente paso es escribir, pero la vida es larga y a mí me gusta tener siempre un reto al que agarrarme para no entrar en estado comatoso (ese en el que todo te da igual y malgastas tu tiempo sin sentir nada... ese en el que hay gente que vive por decisión propia). Tal vez, cuando me jubile, me encierre en una habitación a escribir... que no es lo mismo que publicar, ¡que no se espante nadie!

De momento, esta semana he vivido, en paralelo a la mía, la “vida” de Martin Beck, el policía sueco creado por Maj Sjöwall y Per Wahlöö. Cuatro novelas del tirón (las que hay publicadas, que RBA nos las está dosificando y traduce una por año), a cual mejor, porque, cómo todos los buenos artesanos, van mejorando a medida que practican el oficio y si la primera, “Roseanna”, es buena, la cuarta, “El policía que ríe”, es fantástica.

Ahora que empieza el frío, ¿qué mejor que acurrucarse en un sillón a leer una buena novela policíaca, con un te caliente a mano?... supongo que sí, que hay cosas mejores, pero al caer la tarde, os aseguro que reconforta.

Hoy he soñado y quiero continuar haciéndolo, ahora despierta, con “El otro nombre de Laura” de Benjamin Black (pseudónimo de John Banville, ¡otro que quiere vivir más de una vida a la vez!). Y, en paralelo, continúo con “El elemento”, sin duda el ensayo más ameno que he leído nunca.

Este domingo no toca “Bon Appetit” (aunque la receta de Julia la haré en cuanto refresque un poco más), pero si “buena lectura”... apa, ¡a soñar, socios!

viernes 13 de noviembre de 2009

EL BOEUF À LA BOURGUIGNONNE DE JULIA (en castellano)



Acabo (creo) la serie de post sobre la cocinera Julia Child, con su famosa receta de "Boeuf a la Bourguignone". He traducido las unidades de medida, que lógicamente venían en onzas, libras, grados Farenheit y pulgadas. Todavía no la he probado, pero dicen (y no callan), que es el mejor guiso de vacuno que se puede comer.

Es la receta de Julia que más aparece en la película, y no ha sido difícil conseguirla. Los defectos de la traducción podéis achacármelos a mí... y, por favor, si encontráis alguno, decídmelo porque no me quiero responsabilizar de que estropeéis tamaño festín.

Como diría Julia Child, "Bon Appetit!"

Boeuf à la bourguignonne (para 6 personas)

  • 170 gr. de tocino
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1,5 kg. de carne de vacuno magra para guisar cortada en cubos de 5 cm.
  • 1 zanahoria en rodajas
  • 1 cebolla en rodajas
  • 1 cucharada de postre de sal
  • 1/4 de cucharada de postre de pimienta
  • 2 cucharadas soperas de harina
  • 3 copas de vino tinto joven, con cuerpo
  • 2 ó 3 tazas de caldo de carne de vacuno(natural o hecho con concentrado)
  • 1 cucharada sopera de pasta de tomate
  • 2 dientes de ajo machacado
  • 1/2 cucharada de postre de tomillo
  • 1 hoja de laurel desmenuzado
  • Corteza de tocino escaldadas
  • 18 a 24 pequeñas cebollas blancas (o braseadas en conserva)
  • 1/2 kg. de hongos frescos salteados en dados de mantequilla
  • 2 ramitas de perejil
  • Una espumadera
  • Una cazuela de aproximadamente 25 cm. de diámetro y 8 cm. de profundidad

Quitar la corteza al tocino y cortarlo en daditos de aproximadamente 1 cm.

Cocinar a fuego lento la corteza y el tocino durante 10 minutos en 1 ½ litros de agua. Escurrir y secar.

Precalentar el horno a 230 ºC.

Sofreir el tocino en el aceite a fuego moderado durante 2 ó 3 minutos, hasta que se dore ligeramente.

Retirar a un plato con una espumadera.

Vuelva a calentar la cazuela hasta que la grasa esté humeante antes de rehogar la carne de vacuno (no se dorará si no está seco).

Seque la carne de vacuno en toallas de papel.

Rehogue, unas pocas piezas a la vez, en el aceite caliente y la grasa de tocino hasta que esté bien dorado por todos lados.

Retirar y añadir a la panceta que ya tenemos preparada.

En la misma grasa resultante, dorar las verduras en rodajas.

Volver a echar la carne y el tocino a la cazuela y añadir la sal y la pimienta. Espolvoree entonces la harina por encima y mezcle para cubrir la carne ligeramente con la harina.

Ponga la cazuela descubierta en la posición media del horno precalentado durante 4 minutos. Mezcle la carne y vuelva a meter al horno durante 4 minutos más.

Retire la cazuela, y baje el horno a 160 grados.

Añada el vino y el caldo o consomé suficiente para que la carne se cubra. Añadir la pasta de tomate, el ajo, las hierbas y la corteza de tocino.

Lleve a hervir a fuego lento en el fogón de la cocina.

Una vez rompa a hervir, cubra la cacerola y póngala en el tercio inferior del horno precalentado.

Regule el calor de manera que el guiso hierva suavemente durante 2,5-3 horas. La carne estará hecha cuando el tenedor penetre con facilidad.

Mientras la carne se cocina, prepare las cebollas y los champiñones y manténgalos aparte hasta que los necesite.

Cuando la carne esté tierna, retire el vacuno y el tocino, pase el resto por un tamiz y resérvelo en un cazo.

Lave la cazuela y vuelva a poner la carne y el tocino dentro. Distribuya la cebolla y los champiñones cocidos sobre la carne.

Retire el sobrenadante de grasa de la salsa que tiene en el cazo, mientras la cocina a fuego lento durante un minuto o dos. Debería obtener alrededor de 2 tazas y media de salsa espesa (si no lo está, hiérvala hasta que espese como para napar una cuchara; si está demasiada espesa, se debe añadir un poco de caldo).

Rectifique de sal si es necesario.

Vierta la salsa sobre la carne y las verduras.

Para servir de inmediato: Cubra la cacerola y cocine a fuego lento durante 2 a 3 minutos, rociando la carne y las verduras con la salsa en varias ocasiones. Servir en la cazuela, o servir con patatas o arroz hervidos, decorados con perejil.

Para servir al día siguiente: Cubra la cacerola y refrigérela. Alrededor de un 15 a 20 minutos antes de servir, tape la cacerola y cocine lentamente el guiso durante 10 minutos, rociando de vez en cuando la carne y las verduras con la salsa. Servir con el acompañamiento antes indicado.

miércoles 11 de noviembre de 2009

JULIA COCINA UNA "OMELETTE"... ÑAM, ÑAM...

Para completar el post anterior, T. me recomienda este vídeo de YouTube, donde aparece Julia Child haciendo una tortilla francesa.

A los que todavía no hayáis visto la película os servirá para valorar más aún el trabajo de Meryl Streep... ¡la clava!


JULIA CHILD






Ayer celebramos, con una semana de retraso, el cumpleaños de T. Comida en un japonés excesivamente turístico, compras varias (“El policía que ríe” de Sjöwall y Wahlöö y “Les folies noires” de Chanel, que no todo iba a ser lectura), "Julie and Julia" en el Renoir Floridablanca y café reconfortante (que empieza a refrescar) en una granja maravillosa. Por cierto, que en el trayecto entre el cine y la granja, localizamos una tiendecita en la que tienen más de 30 modelos de bolas de nieve, que es lo único que podría decirse colecciono (si tener 4 significa coleccionar).

Pero de lo que quería hablaos hoy es de la película, basada en dos historias reales, la biografía de Julia Child, la gran cocinera americana (su "Mastering the Art of French Cooking" es el gran libro de cocina francesa para amas de casa des-servientizadas) y la de Julie Powell, cuyo blog sobre el proyecto Julie/Julia dio lugar al libro que inspira la novela.

Ni las peores críticas de la película pueden obviar la magnífica caracterización de Meryl Streep. Tengo que decir que fuimos por ver una comidieta ligera, sin sobresaltos... y salimos encantadas. Será porque me gusta cocinar, o porque conozco la relación que se establece entre un autor y su blog... o porque sigo la carrera de Meryl Streep desde Manhattan y Holocausto, pero la película me encantó.

Queda aquí recomendada, eso sí, en versión original por favor, porque una de las cosas características de Julia Child era su voz, que tanto se esfuerza Streep en imitar con total acierto.

Sobre mi lista de libros, ya he leído “Roseanne”... magnífica pareja de escritores, Sjöwall y Wahlöö escriben bien y se nota que se divirtieron de lo lindo con esta historia. Altamente recomendable para los amantes de la novela negra... y me atrevería a decir de la novela en general.

domingo 8 de noviembre de 2009

DE AMANECERES Y LIBROS... Y DE AMISTAD



Hoy he visto amanecer, hacía días que me rondaban las ganas, después de tantos años de amaneceres obligados, en los últimos tiempos me he prodigado poco (por decir algo) o nada (en una aproximación más objetiva).

Pero he visto amanecer pegada a la puerta de casa, envuelta en quietud, sin implicarme y un día festivo... nada comparable a ver salir el sol internándote en la ciudad y formando parte de la humanidad que se despereza unas horas apenas antes que el resto y observa como se monta el escenario, un día laborable, con bares y despachos esperando el aluvión de gente medio dormida. Un asco, vaya. Una especie de amanecer de “señorito” que no vale ni la mitad que el otro.

Hubiera tenido un cariz romántico ver amanecer como antes, justo el día después de acabar de surcar “La carretera” de McCarthy, libro desasogante del que la gente critica un final demasiado edulcorado... ¡a cualquier cosa le llaman "dulce"!. Yo sigo impactada, todavía no sé ni siquiera si me ha gustado y ya temo la frase de J. “cuando lo acabes, lo comentamos”, no sabré qué decir, eso no es un libro, es una experiencia vital. Tal vez cuando el tiempo me dé un poco de perspectiva podré opinar mejor.

Esta semana me he reunido con D. y aunque es agradable comprobar que sigue siendo el mismo, no lo es tanto asumir los resultados de ello: una cantidad ingente de trabajo con una esperanza de calidad que no sé si colmaré. Yo no tengo un director de tesis, yo tengo un reto. Justo lo que quería. Veremos cómo me va.

De momento, y ante la perspectiva de un par de meses sin levantar cabeza, he hecho acopio de mi escape relajante preferido: la novela negra. Hoy empezaré con "Roseanna" de Sjöwall y Wahlöo. He colocado en el mismo montón “El hombre del balcón” y “El hombre que se esfumó” de los mismos autores (novelas escritas a dos... eso, para mí que creo en la bondad del trabajo en equipo, es una garantía), siguen “El otro nombre de Laura” de Benjamin Black (después de “El secreto de Christine” me quedé con ganas de más misterios de Banville), “Tokio Blues” de Murakami, que no es misterio pero como si lo fuera o fuese y, para acabar, de momento, una dosis de emoción de Nancy Huston, “La huella del ángel” que suavizará la serie; el ensayo escogido para leer en paralelo (me gusta tener siempre un ensayo a mano para calmar los efectos de tanto sobresalto), no podía ser otro que “El Elemento”, de Ken Robinson y Lou Aronica, recién salido de imprenta (si veis el vídeo que colgué el lunes pasado entenderéis porqué).

Y en medio de este panorama, me entero de que el último libro de Isabel Nuñez “Algunos hombres... y otras mujeres”, está a punto de aparecer en las librerías y no me lo perderé, porque me encantó “Crucigrama” y espero mucho de su buen hacer y de su sensibilidad.

En fin, que esto venía porque hoy he visto amanecer, y tenía que seguir con una reflexión sobre la amistad y sus fronteras, porque ayer me llamó T. y me dijo que estaba orgullosa de mí, por una cosilla de nada y me dejó pensando en lo injusto que es no poder adoptar hermanos y no sólo hijos... pero a lo mejor no hace falta, a lo mejor "amigo" ya quiere decirlo todo, por lo menos para mí.

Pero cómo veis me he salido un poco del guión y he acabado hablando de trabajo y de libros. Afortunadamente las temperaturas no pararán de bajar y si, con un poco de suerte, consigo que la Navidad me ignore, este final de año será perfecto: amigos, lectura y desafíos intelectuales, ¿quién da más?.

Y aquí os dejo, voy a hacerme un te. ¡Hasta la vista socios!

martes 3 de noviembre de 2009

THE OPEN DECLARATION



Por decisión propia, no hablo habitualmente en este Club de política, pero hoy es una excepción, porque quiero difundir "The Open Declaration", un manifiesto por la apertura, transparencia y accesibilidad de los gobiernos. Es importante que todos los que creemos en ello firmemos, porque una baja adherencia podría dar una idea equivocada sobre nuestro nivel de implicación en estos temas.

Os la dejo aquí, pensad que practicaréis inglés... y espero que algunos de vosotros acabéis firmando!

An Open Declaration on European Public Services

The needs of today’s society are too complex to be met by government alone. While traditional government policies sought to automate public services and encourage self-service, the biggest impact of the web will be in improving services through collaboration, transparency and knowledge-sharing.

Europe should grasp this opportunity and rebuild the relationship between citizens and the state by opening up public institutions and by empowering citizens to take a more active role in public services.

As citizens, we want full insight into all the activities undertaken on our behalf. We want to be able to contribute to public policies as they are developed, implemented, and reviewed. We want to be actively involved in designing and providing public services with extensive scope to contribute our views and with more and more decisions in our hands. We want the whole spectrum of government information from draft legislation to budget data to be easy for citizens to access, understand, reuse, and remix. This is not because we want to reduce government’s role, but because open collaboration will make public services better and improve the quality of decision-making.

Against this background, we propose three core principles for European public services:

1. Transparency: all public sector organisations should be “transparent by default” and should provide the public with clear, regularly-updated information on all aspects of their operations and decision-making processes. There should also be robust mechanisms for citizens to highlight areas where they would like to see further transparency. When providing information, public sector organisations should do so in open, standard and reusable formats (with, of course, full regard to privacy issues).

2. Participation: government should pro-actively seek citizen input in all its activities from user involvement in shaping services to public participation in policy-making. This input should be public for other citizens to view and government should publicly respond to it. The capacity to collaborate with citizens should become a core competence of government.

3. Empowerment: public institutions should seek to act as platforms for public value creation. In particular, government data and government services should be made available in ways that others can easily build on. Public organisations should enable all citizens to solve their problems for themselves by providing tools, skills and resources. They should also treat citizens as owners of their own personal data and enable them to monitor and control how these data are shared.

We recognise that implementing these principles will take time and resources as governance mechanisms will have to be adapted, but we believe they should be at the heart of efforts to transform government. Citizens are already acting on these ideas and transforming public services “from the outside”, but governments should support and accelerate this process.

We call on European governments and the European Commission to incorporate these principles in their eGovernment action plans and ensure that Europe’s citizens enjoy the benefits of transparent, participative, empowering government as soon as possible.

lunes 2 de noviembre de 2009

20 MINUTOS PARA APRENDER, REIR Y REFLEXIONAR

Como comprenderéis, servidora, en cuantito que se le pase la fiebre, se lanza a la búsqueda del último libro de este fenómeno, "El Elemento".



domingo 1 de noviembre de 2009

¿LA GRIPE?... ¡AAAAAAHHHHHH!






A estas alturas tal vez vosotros ya hayáis descubierto algunos de mis defectos recurrentes. Bueno, defectos, defectos, tampoco, digamos que “peculiaridades”, porque según el grado y el momento en los que aparecen, hay quien los confunde con virtudes incluso. Yo no, yo sé que cargo con esos rasgos de mi carácter, para lo bueno y para lo malo, ¡y no hay más!

El miércoles regresé de ver la segunda entrega de Millenium destemplada (además de aburrida, que al parecer, con las prisas de estrenarla mientras la trilogía estuviese en su punto álgido de popularidad, se han olvidado de darle al guión un par de vueltas). Pero no le di mayor importancia, en el cine éramos cuatro y el aire acondicionado estaba puesto como si estuviese aquello abarrotado de gente.

El jueves tuve la reunión de trabajo de la que os hablo en mi otro blog, ese que antes se llamaba “La rama dorada” y que por cosas del destino, ahora se llama “El blog de”, y parecía que todo iba bien... hasta la tarde, en que noté que tenía fiebre.

Y llegó el viernes y el cansancio se generalizó, la fiebre subió y apareció un sospechoso dolor muscular. Blanco y en botella... ¡lo sé!. Me metí en la cama y (aquí es donde yo quería llegar) con esa carencia casi absoluta de capacidad de resignación que tengo (en estos días, en los que tanto se ensalza al santo Job), me engañé a mí misma, insistiendo en que era un enfriamiento y que, por supuesto, estaría recuperada del todo para acudir al taller al que me han invitado desde la Dirección General de Atención Ciudadana de la Generalitat y en el que Mª Jesús Salido y Dolors Reig enseñarán algo de lo que saben, ¡que es mucho!

Pero he tenido que aprovechar las primeras horas de la mañana y el efecto de los antitérmicos para escribir este post (que más parece un informe clínico que otra cosa) y no puedo evitar sentirme responsable... así que, en cuanto reúna otras pocas fuerzas, enviaré una nota de disculpa por no poder acudir al taller, que no quiero sacar a pasear al virus... ¡total, en una semana esto está resuelto y empezó el jueves!... pero es que, además de lo de la falta de resignación, también está ese pequeño detalle de la impaciencia... y andar a medio gas 7 días me parece un panorama desolador.

En fin, socios, que toca resignarse y tirar de paciencia... después de todo, también aprenderé algo estos días ;-)

(La fotografía es de un Macbook pro de 13", como el que estreno hoy en este blog, gracias a la gentileza de D. y la música... en fin, tocaba animar un poco la cosa... ).