Foto de Nuri Pereza
Hace alrededor de 15 días recibí un correo “urgente” de Patricia (llegó para quedarse, ya veis ;-D) donde hacía algo que a mí siempre me sobrecoge: ¡hablar maravillas de un amigo!
“Lee esto... este hombre es GENIAL” empezaba, y me contó que Pablo Albo (que es como se llama el “hombre genial” en cuestión) era escritor y narrador de cuentos, además de una excelente persona, que apreciaba la belleza allí donde se esconde: en las pequeñas cosas.
Me mandaba información de Pablo y así supe que acababa de ganar el Premio “Leer es vivir, 2009” de Editorial Everest… crecía el interés, de manera que entré en su página web y puedo corroborar que sí, que es genial :-)!. Tengo la sospecha (que espero confirmar pronto), de que es también esa magnífica persona que cuenta Patricia que es.
Os dejo aquí las primeras líneas de la obra con la que ha ganado el premio que tanta ilusión le hace a él y a la gente que le quiere.
¡Qué suerte, Pablo! Tienes una amiga que te adora, ¡que lo sepas desde ya!
¡Qué suerte para mí también! :-)
(primeras páginas)
Hasta que pasó lo del erizo, en mi casa nunca habíamos tenido muchos animales. Algún perro, un par de gatos, pájaros, una tortuga... Me parece recordar que un conejillo de Indias, poco más.
Bueno, también hubo mosquitos en las noches de verano, moscas de vez en cuando, alguna cucaracha que se colaba furtiva por la cocina, salamanquesas en la fachada (“Lagartijas”, decía mi abuelo, “toda la vida se les ha llamado lagartijas”). En fin, nada fuera de lo común.
Fue la llegada del erizo de tierra lo que marcó el inicio de todos los acontecimientos que terminaron por desbordar la capacidad de aquella casa en la que vivíamos y que a punto estuvieron de llevarme a la cárcel.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada