ξωαŋ ThΦt "Going with the Wind II" con licencia CC
Hace un par de horas acabé la relectura de un precioso libro de André Comte-Sponville, “El amor la soledad”, apenas 123 páginas en las que se analizan el amor y la soledad (aparentemente tan distantes), como un todo único e inseparable.
Un libro que, sin duda, debería ser leído cada cierto tiempo, para recordar que esto no va de muescas en la culata, ni de álbumes completados; que la vida no es eterna y merece ser vivida en estado de conmoción y estremecimiento permanente, y que al final todo se desvela, se adquiere y se abandona, por y para el amor.
Pero, en ese obligado momento de reflexión que sigue a la buena lectura, me he planteado esta pregunta: ¿y si ese tándem emocional, y todo lo que conlleva, viniese de la mano de lo jamás soñado… de lo imprevisto… de aquello con lo que (ya) no contábamos?
Me ha dado que pensar... porque yo siempre he dudado de la bondad de las sorpresas, pero la vida, con frecuencia, te sorprende… ¿cómo reaccionar entonces?...
Y es que leer a Comte-Sponville es lo que tiene, que (afortunadamente) no te permite permanecer indiferente al latido vital que te rodea.
¡Feliz semana, socios!
Y es que leer a Comte-Sponville es lo que tiene, que (afortunadamente) no te permite permanecer indiferente al latido vital que te rodea.
¡Feliz semana, socios!

5 comentarios:
¡Únete al Club y comenta!