FC (2010)
Hoy he pasado la mañana sola. Al principio la perspectiva no me gustó, pero después, ante el café recién hecho y una novela a medio leer, he decidido desconectar el timbre, descolgar el teléfono… y darme el pequeño placer de leer, sin más sonido exterior que los débiles gorjeos que surgían de vez en cuando del ordenador (curioso ¿no?, mientras que me aterrorizaba la idea de que una vez instalada en la butaca, con las gafas caladas, sonara el timbre y alguien me obligase a levantarme para contestar una encuesta -un suponer-, yo dejaba una ventana abierta, voluntariamente, a mis amigos cibernáuticos :-D).
El placer de la lectura me esperaba… y no ha tenido que esperar mucho.
La verdad es que el libro, “El mal de Portnoy” de Philip Roth me ha parecido una obra menor (con algún destello de genialidad y muchas dosis de ironía, eso sí), que no merecía tanto circunloquio, pero el silencio proporcionado por la soleada soledad matinal ha sido todo un placer.
(esto no es un post al uso, pero ahora, después de comer, ya rodeada de los cálidos ruidos familiares, he recordado el silencio lector y me ha apetecido dejar constancia del momento aquí… ¿por qué no?)

6 comentarios:
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