clotho98, Modess. En Flickr con licencia CC
"La libertad no es una filosofía y ni tan sólo es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: SI o NO. En su brevedad instantánea, como la luz de un relámpago, se dibuja el signo contradictorio de la naturaleza humana"
Octavio Paz. La otra voz
Y esta semana, libremente, digo:
SÍ. A la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (malintencionadamente llamada Ley del Aborto). Tengo un hijo y lo adoro, pero soy muy mía y hace ya tiempo que, para evitar tentaciones rollo "me-enamoro-y-monto-un-nido-en-un-pim-pam" (que las mujeres somos asín) tomé cartas en el asunto y solucioné el tema de forma expedita (que yo soy, también, asín), pero me parece que tener un hijo con 16 años es una barbaridad y tener una madre de 16 años una faena, dicho sea de paso y sin ánimo de ofender. Y para los que queráis esgrimir razones éticas en un intento de convencerme, os digo desde ya que, todos mis respetos, pero no. Conozco madres excelentes que optaron por no serlo cuando todavía eran niñas, o bien no quisieron forzar una pareja donde no la había, y las entiendo y apoyo. Sería hipócrita negarle ese derecho a otras, solo porque no sean amigas mías.
NO. A la politización de la justicia y a la sacralización de las reglas de juego. Si no es constitucional una ley que aprobó el Parlament de Catalunya, refrendó el Parlamento español y fue apoyada por los ciudadanos de Catalunya en votación... ¡pues que modifiquen la Constitución!. Las normas políticas y/o sociales no hay que tomarlas como leyes de la naturaleza, se pueden cambiar, ¡sólo faltaría!. A mí todo esto me recuerda a esa gente (que conozco algunos), que se castiga a sí misma por hacer algo que sólo ella se prohibió. Y eso no tiene nada que ver con ser o no independentista, que no lo soy, aunque reconozco que me gustaría vivir en una España republicana y federal. Lo digo más desde mi rechazo a las posiciones enrocadas, que además son antinaturales, porque la vida es, en esencia, cambio.
NO. A la politización de la justicia y a la sacralización de las reglas de juego. Si no es constitucional una ley que aprobó el Parlament de Catalunya, refrendó el Parlamento español y fue apoyada por los ciudadanos de Catalunya en votación... ¡pues que modifiquen la Constitución!. Las normas políticas y/o sociales no hay que tomarlas como leyes de la naturaleza, se pueden cambiar, ¡sólo faltaría!. A mí todo esto me recuerda a esa gente (que conozco algunos), que se castiga a sí misma por hacer algo que sólo ella se prohibió. Y eso no tiene nada que ver con ser o no independentista, que no lo soy, aunque reconozco que me gustaría vivir en una España republicana y federal. Lo digo más desde mi rechazo a las posiciones enrocadas, que además son antinaturales, porque la vida es, en esencia, cambio.
NO. A lo del “fúmbol”. Me gusta ver a la gente desinhibirse, pintarse la cara de colores y tocar la trompetilla esa sudafricana, ¡y además me parece sanísimo!. Yo, particularmente, no necesito estímulos para desmelenarme (que me preocupa a veces, no creáis…), pero entiendo que haya personas que requieran tener una excusa socialmente aceptada. Lo que no me gusta es el entusiasmo gregario al que se nos aboca y ese "apártate, que estorbas" que representa para los que no piensan igual. Tampoco que, por dar patadas, se den primas con las que yo montaría tantas comunidades virtuales que petaría Internet... mientras que servidora no sabe todavía si el año próximo va a verse enganchando etiquetas para ganarse los garbanzos... doctorada en Salud, eso sí. Vale, es envidia. O no, igual es que recuerdo a la mujer de Valencia y no consigo entender el reparto de recursos (la selección la pagamos todos, ¿verdad?). Yo preferiría que mis impuestos sirviesen para que gente como ella no pasara hambre, pero van a servir para que unos chicos (muy majos, no lo pongo en duda) se cambien el Porsche... y a todo el mundo le parece bien, ¡cosas veredes, amigo Sancho!
No os vayáis a pensar ahora que estoy en plena campaña de “amigos, los justos”, pero ando en la fase de análisis de la identidad digital y una de las conclusiones a las que he llegado es que en Internet, de una pequeña porción (a veces menos de 140 letras) extraemos conclusiones como si hablásemos de un todo. Y no, eso no es todo, que al otro lado hay una persona con sus ilusiones, sus miedos, sus vísceras y todas esas cositas que nos hacen únicos.
La identidad digital es, eso sí, un complemento magnífico y un extraordinario punto de partida para que, en ocasiones (muchas en mi caso, afortunadamente), se creen afinidades “a primera tecla”, totalmente extrapolables a la vida presencial; pero como no con todos vosotros he tenido la oportunidad de compartir café, y estoy, como ya he dicho, en fase de “destripe profesional” de este tipo de relaciones, me ha parecido honesto que, si venís aquí religiosamente cada domingo (es una frase hecha, que no cunda el pánico), me conozcáis un poco más (aunque igual dejo de exhibirme tanto prontito, que últimamente os estoy dando demasiadas pistas y tampoco es eso :-D).
Yo soy una mujer adulta, muy seria y muy sensata, cierto, cierto... pero también una loca que se pierde por bailar un bolerazo en plena calle (lo he hecho, conste, no hablo por hablar) al ritmo de un músico huérfano de discográfica, que me dan penica cuando los veo ahí solos, tocando sin que nadie les haga caso. Vamos, que tengo doble personalidad... como todo el mundo.
Corrientita oigan, y encantada de verles a ustedes por aquí, sobre eso, ninguna duda :-D.
Corrientita oigan, y encantada de verles a ustedes por aquí, sobre eso, ninguna duda :-D.
¡Besos y feliz domingo!
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(*) Aviso para navegantes: la frase NO es de Cervantes, probablemente deriva de otra similar y mucho más antigua: "cosas teneres, Cid, que faran fablar las piedras" que se dice en "El Cantar de Mío Cid". Pero a mí, como al que decidió añadirle maliciosamente lo de "amigo Sancho", me gusta imaginarme a Don Quijote diciéndola... mucho más que a Alfonso VI, ¡ande va a parar!
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(*) Aviso para navegantes: la frase NO es de Cervantes, probablemente deriva de otra similar y mucho más antigua: "cosas teneres, Cid, que faran fablar las piedras" que se dice en "El Cantar de Mío Cid". Pero a mí, como al que decidió añadirle maliciosamente lo de "amigo Sancho", me gusta imaginarme a Don Quijote diciéndola... mucho más que a Alfonso VI, ¡ande va a parar!

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