viernes 13 de noviembre de 2009

EL BOEUF À LA BOURGUIGNONNE DE JULIA (en castellano)



Acabo (creo) la serie de post sobre la cocinera Julia Child, con su famosa receta de "Boeuf a la Bourguignone". He traducido las unidades de medida, que lógicamente venían en onzas, libras, grados Farenheit y pulgadas. Todavía no la he probado, pero dicen (y no callan), que es el mejor guiso de vacuno que se puede comer.

Es la receta de Julia que más aparece en la película, y no ha sido difícil conseguirla. Los defectos de la traducción podéis achacármelos a mí... y, por favor, si encontráis alguno, decídmelo porque no me quiero responsabilizar de que estropeéis tamaño festín.

Como diría Julia Child, "Bon Appetit!"

Boeuf à la bourguignonne (para 6 personas)

  • 170 gr. de tocino
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1,5 kg. de carne de vacuno magra para guisar cortada en cubos de 5 cm.
  • 1 zanahoria en rodajas
  • 1 cebolla en rodajas
  • 1 cucharada de postre de sal
  • 1/4 de cucharada de postre de pimienta
  • 2 cucharadas soperas de harina
  • 3 copas de vino tinto joven, con cuerpo
  • 2 ó 3 tazas de caldo de carne de vacuno(natural o hecho con concentrado)
  • 1 cucharada sopera de pasta de tomate
  • 2 dientes de ajo machacado
  • 1/2 cucharada de postre de tomillo
  • 1 hoja de laurel desmenuzado
  • Corteza de tocino escaldadas
  • 18 a 24 pequeñas cebollas blancas (o braseadas en conserva)
  • 1/2 kg. de hongos frescos salteados en dados de mantequilla
  • 2 ramitas de perejil
  • Una espumadera
  • Una cazuela de aproximadamente 25 cm. de diámetro y 8 cm. de profundidad

Quitar la corteza al tocino y cortarlo en daditos de aproximadamente 1 cm.

Cocinar a fuego lento la corteza y el tocino durante 10 minutos en 1 ½ litros de agua. Escurrir y secar.

Precalentar el horno a 230 ºC.

Sofreir el tocino en el aceite a fuego moderado durante 2 ó 3 minutos, hasta que se dore ligeramente.

Retirar a un plato con una espumadera.

Vuelva a calentar la cazuela hasta que la grasa esté humeante antes de rehogar la carne de vacuno (no se dorará si no está seco).

Seque la carne de vacuno en toallas de papel.

Rehogue, unas pocas piezas a la vez, en el aceite caliente y la grasa de tocino hasta que esté bien dorado por todos lados.

Retirar y añadir a la panceta que ya tenemos preparada.

En la misma grasa resultante, dorar las verduras en rodajas.

Volver a echar la carne y el tocino a la cazuela y añadir la sal y la pimienta. Espolvoree entonces la harina por encima y mezcle para cubrir la carne ligeramente con la harina.

Ponga la cazuela descubierta en la posición media del horno precalentado durante 4 minutos. Mezcle la carne y vuelva a meter al horno durante 4 minutos más.

Retire la cazuela, y baje el horno a 160 grados.

Añada el vino y el caldo o consomé suficiente para que la carne se cubra. Añadir la pasta de tomate, el ajo, las hierbas y la corteza de tocino.

Lleve a hervir a fuego lento en el fogón de la cocina.

Una vez rompa a hervir, cubra la cacerola y póngala en el tercio inferior del horno precalentado.

Regule el calor de manera que el guiso hierva suavemente durante 2,5-3 horas. La carne estará hecha cuando el tenedor penetre con facilidad.

Mientras la carne se cocina, prepare las cebollas y los champiñones y manténgalos aparte hasta que los necesite.

Cuando la carne esté tierna, retire el vacuno y el tocino, pase el resto por un tamiz y resérvelo en un cazo.

Lave la cazuela y vuelva a poner la carne y el tocino dentro. Distribuya la cebolla y los champiñones cocidos sobre la carne.

Retire el sobrenadante de grasa de la salsa que tiene en el cazo, mientras la cocina a fuego lento durante un minuto o dos. Debería obtener alrededor de 2 tazas y media de salsa espesa (si no lo está, hiérvala hasta que espese como para napar una cuchara; si está demasiada espesa, se debe añadir un poco de caldo).

Rectifique de sal si es necesario.

Vierta la salsa sobre la carne y las verduras.

Para servir de inmediato: Cubra la cacerola y cocine a fuego lento durante 2 a 3 minutos, rociando la carne y las verduras con la salsa en varias ocasiones. Servir en la cazuela, o servir con patatas o arroz hervidos, decorados con perejil.

Para servir al día siguiente: Cubra la cacerola y refrigérela. Alrededor de un 15 a 20 minutos antes de servir, tape la cacerola y cocine lentamente el guiso durante 10 minutos, rociando de vez en cuando la carne y las verduras con la salsa. Servir con el acompañamiento antes indicado.

miércoles 11 de noviembre de 2009

JULIA COCINA UNA "OMELETTE"... ÑAM, ÑAM...

Para completar el post anterior, T. me recomienda este vídeo de YouTube, donde aparece Julia Child haciendo una tortilla francesa.

A los que todavía no hayáis visto la película os servirá para valorar más aún el trabajo de Meryl Streep... ¡la clava!


JULIA CHILD






Ayer celebramos, con una semana de retraso, el cumpleaños de T. Comida en un japonés excesivamente turístico, compras varias (“El policía que ríe” de Sjöwall y Wahlöö y “Les folies noires” de Chanel, que no todo iba a ser lectura), "Julie and Julia" en el Renoir Floridablanca y café reconfortante (que empieza a refrescar) en una granja maravillosa. Por cierto, que en el trayecto entre el cine y la granja, localizamos una tiendecita en la que tienen más de 30 modelos de bolas de nieve, que es lo único que podría decirse colecciono (si tener 4 significa coleccionar).

Pero de lo que quería hablaos hoy es de la película, basada en dos historias reales, la biografía de Julia Child, la gran cocinera americana (su "Mastering the Art of French Cooking" es el gran libro de cocina francesa para amas de casa des-servientizadas) y la de Julie Powell, cuyo blog sobre el proyecto Julie/Julia dio lugar al libro que inspira la novela.

Ni las peores críticas de la película pueden obviar la magnífica caracterización de Meryl Streep. Tengo que decir que fuimos por ver una comidieta ligera, sin sobresaltos... y salimos encantadas. Será porque me gusta cocinar, o porque conozco la relación que se establece entre un autor y su blog... o porque sigo la carrera de Meryl Streep desde Manhattan y Holocausto, pero la película me encantó.

Queda aquí recomendada, eso sí, en versión original por favor, porque una de las cosas características de Julia Child era su voz, que tanto se esfuerza Streep en imitar con total acierto.

Sobre mi lista de libros, ya he leído “Roseanne”... magnífica pareja de escritores, Sjöwall y Wahlöö escriben bien y se nota que se divirtieron de lo lindo con esta historia. Altamente recomendable para los amantes de la novela negra... y me atrevería a decir de la novela en general.

domingo 8 de noviembre de 2009

DE AMANECERES Y LIBROS... Y DE AMISTAD



Hoy he visto amanecer, hacía días que me rondaban las ganas, después de tantos años de amaneceres obligados, en los últimos tiempos me he prodigado poco (por decir algo) o nada (en una aproximación más objetiva).

Pero he visto amanecer pegada a la puerta de casa, envuelta en quietud, sin implicarme y un día festivo... nada comparable a ver salir el sol internándote en la ciudad y formando parte de la humanidad que se despereza unas horas apenas antes que el resto y observa como se monta el escenario, un día laborable, con bares y despachos esperando el aluvión de gente medio dormida. Un asco, vaya. Una especie de amanecer de “señorito” que no vale ni la mitad que el otro.

Hubiera tenido un cariz romántico ver amanecer como antes, justo el día después de acabar de surcar “La carretera” de McCarthy, libro desasogante del que la gente critica un final demasiado edulcorado... ¡a cualquier cosa le llaman "dulce"!. Yo sigo impactada, todavía no sé ni siquiera si me ha gustado y ya temo la frase de J. “cuando lo acabes, lo comentamos”, no sabré qué decir, eso no es un libro, es una experiencia vital. Tal vez cuando el tiempo me dé un poco de perspectiva podré opinar mejor.

Esta semana me he reunido con D. y aunque es agradable comprobar que sigue siendo el mismo, no lo es tanto asumir los resultados de ello: una cantidad ingente de trabajo con una esperanza de calidad que no sé si colmaré. Yo no tengo un director de tesis, yo tengo un reto. Justo lo que quería. Veremos cómo me va.

De momento, y ante la perspectiva de un par de meses sin levantar cabeza, he hecho acopio de mi escape relajante preferido: la novela negra. Hoy empezaré con "Roseanna" de Sjöwall y Wahlöo. He colocado en el mismo montón “El hombre del balcón” y “El hombre que se esfumó” de los mismos autores (novelas escritas a dos... eso, para mí que creo en la bondad del trabajo en equipo, es una garantía), siguen “El otro nombre de Laura” de Benjamin Black (después de “El secreto de Christine” me quedé con ganas de más misterios de Banville), “Tokio Blues” de Murakami, que no es misterio pero como si lo fuera o fuese y, para acabar, de momento, una dosis de emoción de Nancy Huston, “La huella del ángel” que suavizará la serie; el ensayo escogido para leer en paralelo (me gusta tener siempre un ensayo a mano para calmar los efectos de tanto sobresalto), no podía ser otro que “El Elemento”, de Ken Robinson y Lou Aronica, recién salido de imprenta (si veis el vídeo que colgué el lunes pasado entenderéis porqué).

Y en medio de este panorama, me entero de que el último libro de Isabel Nuñez “Algunos hombres... y otras mujeres”, está a punto de aparecer en las librerías y no me lo perderé, porque me encantó “Crucigrama” y espero mucho de su buen hacer y de su sensibilidad.

En fin, que esto venía porque hoy he visto amanecer, y tenía que seguir con una reflexión sobre la amistad y sus fronteras, porque ayer me llamó T. y me dijo que estaba orgullosa de mí, por una cosilla de nada y me dejó pensando en lo injusto que es no poder adoptar hermanos y no sólo hijos... pero a lo mejor no hace falta, a lo mejor "amigo" ya quiere decirlo todo, por lo menos para mí.

Pero cómo veis me he salido un poco del guión y he acabado hablando de trabajo y de libros. Afortunadamente las temperaturas no pararán de bajar y si, con un poco de suerte, consigo que la Navidad me ignore, este final de año será perfecto: amigos, lectura y desafíos intelectuales, ¿quién da más?.

Y aquí os dejo, voy a hacerme un te. ¡Hasta la vista socios!

martes 3 de noviembre de 2009

THE OPEN DECLARATION



Por decisión propia, no hablo habitualmente en este Club de política, pero hoy es una excepción, porque quiero difundir "The Open Declaration", un manifiesto por la apertura, transparencia y accesibilidad de los gobiernos. Es importante que todos los que creemos en ello firmemos, porque una baja adherencia podría dar una idea equivocada sobre nuestro nivel de implicación en estos temas.

Os la dejo aquí, pensad que practicaréis inglés... y espero que algunos de vosotros acabéis firmando!

An Open Declaration on European Public Services

The needs of today’s society are too complex to be met by government alone. While traditional government policies sought to automate public services and encourage self-service, the biggest impact of the web will be in improving services through collaboration, transparency and knowledge-sharing.

Europe should grasp this opportunity and rebuild the relationship between citizens and the state by opening up public institutions and by empowering citizens to take a more active role in public services.

As citizens, we want full insight into all the activities undertaken on our behalf. We want to be able to contribute to public policies as they are developed, implemented, and reviewed. We want to be actively involved in designing and providing public services with extensive scope to contribute our views and with more and more decisions in our hands. We want the whole spectrum of government information from draft legislation to budget data to be easy for citizens to access, understand, reuse, and remix. This is not because we want to reduce government’s role, but because open collaboration will make public services better and improve the quality of decision-making.

Against this background, we propose three core principles for European public services:

1. Transparency: all public sector organisations should be “transparent by default” and should provide the public with clear, regularly-updated information on all aspects of their operations and decision-making processes. There should also be robust mechanisms for citizens to highlight areas where they would like to see further transparency. When providing information, public sector organisations should do so in open, standard and reusable formats (with, of course, full regard to privacy issues).

2. Participation: government should pro-actively seek citizen input in all its activities from user involvement in shaping services to public participation in policy-making. This input should be public for other citizens to view and government should publicly respond to it. The capacity to collaborate with citizens should become a core competence of government.

3. Empowerment: public institutions should seek to act as platforms for public value creation. In particular, government data and government services should be made available in ways that others can easily build on. Public organisations should enable all citizens to solve their problems for themselves by providing tools, skills and resources. They should also treat citizens as owners of their own personal data and enable them to monitor and control how these data are shared.

We recognise that implementing these principles will take time and resources as governance mechanisms will have to be adapted, but we believe they should be at the heart of efforts to transform government. Citizens are already acting on these ideas and transforming public services “from the outside”, but governments should support and accelerate this process.

We call on European governments and the European Commission to incorporate these principles in their eGovernment action plans and ensure that Europe’s citizens enjoy the benefits of transparent, participative, empowering government as soon as possible.

lunes 2 de noviembre de 2009

20 MINUTOS PARA APRENDER, REIR Y REFLEXIONAR

Como comprenderéis, servidora, en cuantito que se le pase la fiebre, se lanza a la búsqueda del último libro de este fenómeno, "El Elemento".



domingo 1 de noviembre de 2009

¿LA GRIPE?... ¡AAAAAAHHHHHH!






A estas alturas tal vez vosotros ya hayáis descubierto algunos de mis defectos recurrentes. Bueno, defectos, defectos, tampoco, digamos que “peculiaridades”, porque según el grado y el momento en los que aparecen, hay quien los confunde con virtudes incluso. Yo no, yo sé que cargo con esos rasgos de mi carácter, para lo bueno y para lo malo, ¡y no hay más!

El miércoles regresé de ver la segunda entrega de Millenium destemplada (además de aburrida, que al parecer, con las prisas de estrenarla mientras la trilogía estuviese en su punto álgido de popularidad, se han olvidado de darle al guión un par de vueltas). Pero no le di mayor importancia, en el cine éramos cuatro y el aire acondicionado estaba puesto como si estuviese aquello abarrotado de gente.

El jueves tuve la reunión de trabajo de la que os hablo en mi otro blog, ese que antes se llamaba “La rama dorada” y que por cosas del destino, ahora se llama “El blog de”, y parecía que todo iba bien... hasta la tarde, en que noté que tenía fiebre.

Y llegó el viernes y el cansancio se generalizó, la fiebre subió y apareció un sospechoso dolor muscular. Blanco y en botella... ¡lo sé!. Me metí en la cama y (aquí es donde yo quería llegar) con esa carencia casi absoluta de capacidad de resignación que tengo (en estos días, en los que tanto se ensalza al santo Job), me engañé a mí misma, insistiendo en que era un enfriamiento y que, por supuesto, estaría recuperada del todo para acudir al taller al que me han invitado desde la Dirección General de Atención Ciudadana de la Generalitat y en el que Mª Jesús Salido y Dolors Reig enseñarán algo de lo que saben, ¡que es mucho!

Pero he tenido que aprovechar las primeras horas de la mañana y el efecto de los antitérmicos para escribir este post (que más parece un informe clínico que otra cosa) y no puedo evitar sentirme responsable... así que, en cuanto reúna otras pocas fuerzas, enviaré una nota de disculpa por no poder acudir al taller, que no quiero sacar a pasear al virus... ¡total, en una semana esto está resuelto y empezó el jueves!... pero es que, además de lo de la falta de resignación, también está ese pequeño detalle de la impaciencia... y andar a medio gas 7 días me parece un panorama desolador.

En fin, socios, que toca resignarse y tirar de paciencia... después de todo, también aprenderé algo estos días ;-)

(La fotografía es de un Macbook pro de 13", como el que estreno hoy en este blog, gracias a la gentileza de D. y la música... en fin, tocaba animar un poco la cosa... ).

domingo 25 de octubre de 2009

UN LIBRO LÚCIDO


Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes. I. Núñez. 
Alba Editorial, Barcelona, 2008




En mi nuevo proyecto de acabar libros que tengo empezados y enredados como nunca antes en mi cabeza, esta semana le ha tocado el turno al libro balcánico de Isabel Núñez.

Me ha impresionado, no sólo por la sorpresa que produce ver la evolución profesional de alguien conocido en la infancia, sino porque tengo la sensación de que, sin yo saberlo, necesitaba leer este libro. Tal era, confieso, mi desconocimiento de la cuestión, que había dado ya por inútil cualquier intento de entenderla... o de encontrar alguna fuente que supiese explicarla “a mi medida”.

El libro de Isabel ha sido algo imprevisto y muy gratificante. Cuenta la última guerra de los Balcanes a través de testimonios de escritores que la vivieron en primera persona, y es un enfoque interesantísimo, dado que sus instigadores también lo fueron.

Sospecho que es uno de esos libros que releeré, porque tengo la sensación de haberme dejado cosas que todavía no puedo entender y que, cuando asimile lo leído, una segunda lectura me revelará.

Me gusta esa búsqueda de lo humano en lo inhumano (máximo entrecomillado en la última palabra, por favor, no tengo nada claro que la violencia no nos sea consustancial) y el que Isabel no se conforme con una sola explicación, con un único motivo, con un exclusivo punto de vista. Los testimonios están en todos los bandos y difieren en algunas cosas, en muchas a veces… pero confluyen en la percepción del horror de la situación y en la creencia última de que ya nada volverá a ser lo mismo.

Compré el libro movida por la curiosidad ante el trabajo de la autora, y podría decirse que lo empecé a leer por el mismo motivo, pero enseguida me cautivó la forma como está tratado el tema y lo acabé porque quería saber más y comprender mejor… por el mismo motivo os recomiendo su lectura e intuyo mi propia relectura.

Cambiando de tema, esta semana he ido a ver, por fin, “Malditos bastardos”, a mi juicio, un Tarantino menor, con una banda sonora preciosa, eso sí (para muestra un botón).

Y esto es todo por hoy, ¡feliz domingo!